Reportaje aparecido en: http://www.med.uchile.cl/noticias/2007/julio/asperger.html    

09 de julio de 2007

         

Escuela de Terapia Ocupacional integra en sus aulas a jóvenes con Asperger

En una iniciativa inédita en la Facultad de Medicina, se ofrecieron tres becas a jóvenes afectados por este tipo de autismo, quienes cursaron las clases de Creatividad con resultados prometedores.


David Romero (de sweater azul) durante la clase de creatividad.

“Quería entrar a la facultad porque tenía ganas de estar con otra gente y aquí me sentí muy acogida, he podido ser yo misma”, comenta Tania Ubilla, joven de 27 años que tiene el Síndrome de Asperger, un tipo de autismo que lleva a las personas a pensar distinto y a estar, la mayoría de las veces, muy solas, ya que tienen severas dificultades para establecer relaciones sociales.

Tania, junto a David Romero y Luis León, también con el síndrome, cursaron durante un semestre el ramo de Creatividad que se imparte en el primer año de carrera a los estudiantes de Terapia Ocupacional.

Eso implicó que vinieran a clases, prepararan exposiciones y desarrollaran una carpeta, tal como lo hicieron sus colegas universitarios, lo que, sin duda, fue todo un desafío no sólo para los jóvenes, sino también para sus familias y la Universidad de Chile.

“ La Escuela de Terapia Ocupacional tiene como objetivo fortalecer la integración social de las personas con discapacidad y, en ese sentido, la iniciativa de becar a jóvenes con Asperger para que se unieran a uno de nuestros ramos, fue una experiencia muy positiva para todos quienes estuvimos involucrados en el proceso”, comenta la terapeuta ocupacional de la Universidad de Chile, Sandra Mella.

La académica explica que en otras universidades se han creado cursos especiales para discapacitados pero, desafortunadamente, éstos no los integran a la actividades curriculares diarias del plantel, más bien crean instancias de aprendizaje cerradas, lo que evita una posibilidad real de inclusión.

“Al principio me ponía muy nervioso porque iba a estar con muchos jóvenes, pero poco a poco fui conociendo a los compañeros que me dieron una buena recepción, como si fuera uno más. Así que recomiendo esta linda experiencia”, apunta Luis León, de 21 años.

Tania agrega: “Es mejor estar en una universidad con compañeros normales porque si uno está con personas con Asperger o lo que sea, se encuentra en una burbuja y no comparte con el resto de la gente, que es lo que queremos”.

Centro Leo Kanner

Tania, David y Luis son parte del Centro Leo Kanner, especializado en Asperger, cuya directora es Maricarmen Aguilera, quien comparte el enfoque de trabajo de la U. de Chile al preparar a los jóvenes para insertarse en la sociedad.

“Con Maricarmen nos conocemos desde hace varios años y cuando supe del trabajo que estaba haciendo en el centro que ella fundó, decidimos coordinarnos para crear una instancia de integración que, según hemos podido evaluar, ha sido muy enriquecedora desde todo punto de vista”, comenta Sandra Mella.

Primeramente, Maricarmen Aguilera acudió a la facultad para explicar a los estudiantes de primer año de Terapia Ocupacional en qué consistía el Síndrome de Asperger y, junto con las docentes de la escuela, pidió su consentimiento informado para participar en esta novedosa iniciativa, el cual les fue otorgado.

Posteriormente, seleccionó a tres personas con Asperger que concurren a su centro y que estimó sacarían provecho de esta actividad, sobre todo porque poseen habilidades artísticas. De hecho, David tiene facilidades con la música y pintura, Luis dibuja comic y Tania es ceramista, además de haber ingresado a la carrera de Diseño, la cual congeló por su excesiva demanda.


Luis León haciendo una actividad práctica junto a una estudiante de Terapia Ocupacional.

“Decidimos que entraran a este curso en particular, el cual es impartido por la doctora Ximena González, ya que es muy lúdico y permite a las personas interactuar mediante trabajos grupales”, resalta Sandra Mella.

Y la decisión fue muy acertada según explican los propios jóvenes con Asperger, quienes destacan la libertad y falta de presión durante las clases, un factor fundamental para quienes tienen el síndrome.

“Es la primera vez que entro a la educación superior y ha sido bueno porque he sido muy bien acogido, lo que noto en el hecho de que me saludan, me invitan a participar de sus grupos y me siento libre, no presionado”, plantea David Romero, también de 21 años.

Apoyo constante

Uno de los elementos que permitió el éxito de esta experiencia fue el apoyo constante a los jóvenes con Asperger. “Este fue un proceso adaptativo muy complejo, por lo tanto, no se trataba sólo de crear tres becas y dejar a los jóvenes abandonados a su suerte. De hecho, las primeras clases vinieron acompañados con profesionales del centro y, a través de reuniones conjuntas, siempre estuvimos monitoreando cómo iban las cosas para reforzar su autonomía y facilitar la convivencia con el resto de los universitarios, eso sí, sin caer en la sobreprotección”, apunta Sandra Mella.


Tania Ubilla (de amarillo) compartiendo con sus compañeros.

Por otra parte, los futuros terapeutas ocupacionales supieron al cabo de un tiempo integrar a Tania, Luis y David a la clase: “Creo que para ellos esta vivencia será muy buena desde el punto de vista profesional porque los ayudará a aceptar la discapacidad y a desarrollar la relación terapéutica”, apunta Sandra Mella quien está haciendo un estudio al respecto.

Características del Asperger

El Síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo cerebral muy frecuente que se hace visible entre los 7 y 16 años y que afecta, primordialmente, a los varones. Las cifras indican que de cada 1.000 personas, entre tres y siete individuos presentan esta condición.

Aunque los sujetos tienen un aspecto e inteligencia normal, manifiestan severos problemas para relacionarse con otras personas y en ocasiones sus comportamientos pueden llegar a ser inadecuados.
Se caracterizan por ser monotemáticos, poseer un pensamiento visual, lógico y concreto (pueden almacenar gran cantidad de datos e información), ser precoces en la adquisición de la lectura, muy persistentes y obsesivos a la hora de alcanzar metas, tener personalidad más bien sencilla y transparente, ser agradecidos y muy críticos frente a las injusticias.
Por otra parte, no saben enfrentar situaciones nuevas, tienen dificultades para tomar la iniciativa en interacciones con iguales y entender las reglas no escritas del juego social. Les cuesta comprender los estados internos de quienes los rodean y a veces tienen reacciones emocionales desproporcionadas. Además, son conscientes de su diferencia, lo que les produce incomprensión y soledad. Tienden a hacer una interpretación literal de los comentarios y presentan problemas de motricidad fina.

Cecilia Coddou
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