reportaje aparecido en: http://www.radio.uchile.cl/notas.aspx?idNota=39479    

U. DE CHILE:ESCUELA DE TERAPIA OCUPACIONAL INTEGRA A JÓVENES CON ASPERGER

Publicado el 12 Jul 2007          
La Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, ofreció tres becas a jóvenes afectados por el Síndrome de Asperger, un tipo de autismo, quienes cursaron las clases de Creatividad con resultados prometedores.

El Síndrome de Asperger es un tipo de autismo que lleva a las personas a pensar distinto y a estar, la mayoría de las veces, muy solas, ya que tienen severas dificultades para establecer relaciones sociales.

“Quería entrar a la Facultad porque tenía ganas de estar con otra gente y aquí me sentí muy acogida, he podido ser yo misma”, comenta Tania Ubilla, joven de 27 años que tiene el síndrome. 

Tania, junto a David Romero y Luis León, también con el síndrome, cursaron durante un semestre el curso de Creatividad que se imparte en el primer año de carrera a los estudiantes de Terapia Ocupacional.

Eso implicó que asistieran a clases, prepararan exposiciones y desarrollaran una carpeta, tal como lo hicieron sus compañeros universitarios, lo que, sin duda, fue todo un desafío no sólo para los jóvenes, sino también para sus familias y la Universidad de Chile.

“La Escuela de Terapia Ocupacional tiene como objetivo fortalecer la integración social de las personas con discapacidad y, en ese sentido, la iniciativa de becar a jóvenes con Asperger para que se unieran a uno de nuestros ramos, fue una experiencia muy positiva para todos quienes estuvimos involucrados en el proceso”, comenta la terapeuta ocupacional de la Casa de Bello, Sandra Mella.

La académica explicó que en otras universidades se han creado cursos especiales para discapacitados pero, desafortunadamente, éstos no los integran a la actividades curriculares diarias del plantel, más bien crean instancias de aprendizaje cerradas, lo que evita una posibilidad real de inclusión.

“Al principio me ponía muy nervioso porque iba a estar con muchos jóvenes, pero poco a poco fui conociendo a los compañeros que me dieron una buena recepción, como si fuera uno más. Así que recomiendo esta linda experiencia”, afirmó Luis León, de 21 años.

Tania agregó: “Es mejor estar en una universidad con compañeros normales porque si uno está con personas con Asperger o lo que sea, se encuentra en una burbuja y no comparte con el resto de la gente, que es lo que queremos”.

Tania, David y Luis son parte del Centro Leo Kanner, especializado en Asperger, cuya directora es Maricarmen Aguilera, quien comparte el enfoque de trabajo de la Casa de Estudios al preparar a los jóvenes para insertarse en la sociedad.

“Con Maricarmen nos conocemos desde hace varios años y cuando supe del trabajo que estaba haciendo en el centro que ella fundó, decidimos coordinarnos para crear una instancia de integración que, según hemos podido evaluar, ha sido muy enriquecedora desde todo punto de vista”, comenta Sandra Mella.

Primeramente, Maricarmen Aguilera acudió a la Facultad para explicar a los estudiantes de primer año de Terapia Ocupacional en qué consistía el Síndrome de Asperger y, junto con las docentes de la escuela, pidió su consentimiento informado para participar en esta novedosa iniciativa, el cual les fue otorgado.

Posteriormente, seleccionó a tres personas con Asperger que concurren a su centro y que estimó sacarían provecho de esta actividad, sobre todo porque poseen habilidades artísticas. David tiene facilidades con la música y pintura, Luis dibuja comic y Tania es ceramista, además de haber ingresado a la carrera de Diseño, la cual congeló por su excesiva demanda.

“Decidimos que entraran a este curso en particular, el cual es impartido por la doctora Ximena González, ya que es muy lúdico y permite a las personas interactuar mediante trabajos grupales”, destacó Sandra Mella.

Y la decisión fue muy acertada según explican los propios jóvenes con Asperger, quienes destacan la libertad y falta de presión durante las clases, un factor fundamental para quienes tienen el síndrome.

“Es la primera vez que entro a la educación superior y ha sido bueno porque he sido muy bien acogido, lo que noto en el hecho de que me saludan, me invitan a participar de sus grupos y me siento libre, no presionado”, plantea David Romero, también de 21 años.

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